ancianos,
nunca he querido llegar a viejo,
siento pánico a que llegue el momento que mi mente se desvanezca.
no me preocupa la artritis, ni caminar lentamente, con pasitos minúsculos.
no me preocupa ni la silla de ruedas, ni que las gripes puedan acabar conmigo.
solo me preocupa que mi mente no sea la misma, que se desgaste con demasiada rapidez.
que mi invalidez sea mental, que solo viva mi cuerpo pero no yo...
siempre me han preocupado mucho mis neuronas, he pensado que es lo único que tengo...
estas fiestas navideñas he visto las dos bandas de la vejez.
Por una parte mis abuelos paternos, que a su edad son felices, con los achaques típicos de la edad.
Mi abuela siempre animada, hablando, como las típicas abuelitas un poco obesas que rebosan simpatía por todos los lados.
Mi abuelo, alto, estirado, pareciendo serio cuando lo ves, con una mente ingeniosa y atenta a todo lo que sucede a su alrededor.
Siempre me sorprende cuando comemos o cenamos con ellos, mi abuelo no suele hablar (parece como si hubiese delegado esta árdua tarea en su media naranja), y al estar muy delgado a veces incluso parece que esté enfermo.
Pero cada vez que abre la boca, siempre tiene algún comentario ingenioso, alguna observación brillante, algo realmente sorprendente.
Mi corazón late con más fuerza cada vez que lo hace, porque se deshace esa sensación de vejez.
En cambio, mi abuela materna padece la terrible enfermedad que igual padeceré yo...
en un par de meses ha olvidado los nombres de la familia cercana, solo nos reconoce con mucho esfuerzo y si estamos delante.
en breve dejarà de decir cosas coherentes, y solo de verla se me parte el corazón.
Pol
nunca he querido llegar a viejo,
siento pánico a que llegue el momento que mi mente se desvanezca.
no me preocupa la artritis, ni caminar lentamente, con pasitos minúsculos.
no me preocupa ni la silla de ruedas, ni que las gripes puedan acabar conmigo.
solo me preocupa que mi mente no sea la misma, que se desgaste con demasiada rapidez.
que mi invalidez sea mental, que solo viva mi cuerpo pero no yo...
siempre me han preocupado mucho mis neuronas, he pensado que es lo único que tengo...
estas fiestas navideñas he visto las dos bandas de la vejez.
Por una parte mis abuelos paternos, que a su edad son felices, con los achaques típicos de la edad.
Mi abuela siempre animada, hablando, como las típicas abuelitas un poco obesas que rebosan simpatía por todos los lados.
Mi abuelo, alto, estirado, pareciendo serio cuando lo ves, con una mente ingeniosa y atenta a todo lo que sucede a su alrededor.
Siempre me sorprende cuando comemos o cenamos con ellos, mi abuelo no suele hablar (parece como si hubiese delegado esta árdua tarea en su media naranja), y al estar muy delgado a veces incluso parece que esté enfermo.
Pero cada vez que abre la boca, siempre tiene algún comentario ingenioso, alguna observación brillante, algo realmente sorprendente.
Mi corazón late con más fuerza cada vez que lo hace, porque se deshace esa sensación de vejez.
En cambio, mi abuela materna padece la terrible enfermedad que igual padeceré yo...
en un par de meses ha olvidado los nombres de la familia cercana, solo nos reconoce con mucho esfuerzo y si estamos delante.
en breve dejarà de decir cosas coherentes, y solo de verla se me parte el corazón.
Pol
